abuela cocinando

Agradecer la vida es también pensar cuando ya no estés

Equipo Mercantil
Constantemente nos llegan innumerables historias acerca de las razones por las cuales nuestros asegurados se sienten satisfechos con nuestros productos, y hoy queremos compartir contigo la historia de Elena.

Las reflexiones acerca de lo importante que es estar asegurado se vuelven más relevantes cuando vives experiencias difíciles. Este es el caso de Elena, una señora muy amable que nos hizo saber lo confiada que se siente por contar con el respaldo de una Póliza Vida Mercantil, meses después de que su hija Lucía, que no tenía ningún seguro, muriera por causa de un accidente cerebrovascular.

Elena es una de tantas venezolanas que ha tenido la necesidad de hacerse ingresos adicionales a través de “uno de los más grandes dones que pueda tener una persona: ser repostera”. Ella, como maestra de una escuela en Caracas, hacía tortas para los cumpleaños de sus estudiantes. Un día llevó una para compartir en una reunión de representantes, y al final del encuentro, uno de los padres le pidió que le hiciera la torta para el cumpleaños de su hijo y, desde entonces, las solicitudes fueron creciendo, y así salió de la esfera del colegio donde daba clases, hasta llegar a contratar a tres empleadas para poder atender hoy los pedidos particulares y varios locales que distribuyen sus postres.

 

Eso hizo de Elena una mujer previsiva en muchos aspectos de su vida . “Ser repostera no es solo batir y hornear”

 

Nos dice que una repostera compra de una manera inteligente, previsiva, acertada, siempre con la inquietud de usar productos de calidad dentro de lo que hay disponible. “Hay que estar buscando harina, pero no cualquier harina, porque no todas son iguales. Igual pasa con la mantequilla. Mis tortas son hechas con productos de calidad y eso es parte de mi éxito. Y luego está el gran tema de las frutas de estación, no todos los meses podemos hacer la marquesa de guanábana, ni la tartaleta de melocotones. Y me falta el tema de los envases. Hay que hacer un viaje para conseguir los envases perfectos para las porciones individuales, para las cajas de las tortas, hasta para los stickers y las cucharitas. Todo eso me ha enseñado a ser casi una gerente de planificación de almacenes y eso, definitivamente, ha redundado en mi vida”.

Por esa previsión, necesariamente aprendida para la repostería, Elena ha adquirido una habilidad que la ha llevado a aplicarla en otros ámbitos. Sus compras son más centradas y pensadas, todo en función de que siempre tenga ingredientes y materiales.

  abuela cocinando en familia

Planificar es muy importante, y eso también lo ha aplicado hasta en la salud, y ahora en su vida luego de la muerte de su hija Lucía.

 

“Si yo mañana falto, ¿qué le va a pasar a Rafael y a José Antonio, mis nietos, los hijos de Lucía? ¿Y si le pasa algo a alguno de mis otros hijos, a Manuel y a María Isabel?” Eso le preocupa a Elena y seguramente es un tema que pone a pensar a la mayoría. “Yo sé que cada uno de ellos tienen a sus esposas y esposos, pero hay que ser previsivos. Yo ahorita les estoy echando una mano a Rafael y a José Antonio. A Rafael, le compré una moto para que me ayudara entregando las tortas. Yo creo que esa moto es un sinónimo de responsabilidad, de darle un poco de entrada para sus cosas y también, lo admito, para tenerlo más cerca. Y a José Antonio, lo metí en natación en la escuela que está cerca de la casa. Ya está avanzado y lo mejor es que almuerza conmigo todos los martes y jueves.

 

“Mis nietos son mi motor, mi alegría, mis domingos y mi esperanza. Por ellos prendo mi horno desde hace tantos años, y por ellos, no lo apago”

 

La decisión de Elena de poseer una póliza de vida para asegurar el futuro de sus nietos le otorga gran tranquilidad. Hoy, nuestra querida asegurada, muy amablemente nos hizo llegar su historia, llena de satisfacciones y de momentos tristes, pero, al mismo tiempo, muy real y palpable porque lo que le ocurrió a su hija le puede pasar a cualquiera, y nadie quiere dejar a sus seres queridos sin un respaldo financiero.

Por eso, es tan importante pensar en lo que a veces preferimos no prestarle atención, y tomar la previsión de una póliza de vida que garantice ese cuidado de los nuestros, aunque ya no estemos.

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