persona viendo el anochecer

Qué pasa con mi familia si me muero: una historia para reflexionar

Equipo Mercantil
Gracias a uno de nuestros asesores, conocimos la historia de Augusto Pérez. Un gran relato de un padre que está consciente de lo importante que es su familia y de cómo protegerla. Una historia que también nos pareció interesante de compartir y que nos hace reflexionar sobre qué pasa con mi familia si me muero. 

Cuando Augusto Pérez se vio, a las 5:00 de la tarde, en medio de un mar picado, en un peñero y sin gasolina, le pasó por su mente toda la película de su vida: su esposa, sus hijos, su vieja en la casa de Coro, sus compañeros de colegio, su universidad, su hogar y hasta su mascota.


Su cabeza daba vueltas. Estaba agachado dentro de la embarcación con un chaleco mal amarrado. Empezó a gritar hasta que se quedó sin voz y luego comenzó a rezar. La violencia de ese mar embravecido le estaba demostrando lo frágiles y vulnerables que somos, y todo lo que podía perder.


Viendo así, de frente, la posibilidad de morir, se dio cuenta de lo mucho que amaba la vida y sobre todo, a los suyos, en especial a sus hijos, y lo desprotegidos que ellos quedarían si él no estuviese. Augusto no tenía ninguna Póliza de Vida porque, como la mayoría de las personas, tenía la teoría de que “eso a mí no me va a pasar”.


La violencia del mar le estaba demostrando lo frágiles y vulnerables que somos, y todo lo que podía perder


Si Augusto Pérez se muriese mañana, por ejemplo, su hijo José Ramón, el mayor de los dos que tiene, seguramente dejaría el karate. Ambos, desde hace 5 años lo practican, y juntos van a las clases; y cuando uno no ha terminado, el otro lo espera, para luego contarle en el carro, camino a casa, cómo la habían pasado.


Y juntos se reían de las caídas, de los errores y de lo sabroso de fugarse, como dos grandes amigos, a comerse una hamburguesa de las chiquitas que vendían en el centro comercial, para luego llegar a la casa con “cara de hambre”, delante de su mamá, y volver a comer.


También, con certeza, José Ramón dejaría de hacer avioncitos a escala, porque cuando se tranca con una pieza, siempre llega Augusto a pegársela con mucha paciencia para que volvieran esos ojos brillantes de su hijo que tanto le gustan.


Qué pasa con mi familia si me muero - ¿Lo has pensado?


Si dejara de estar mañana, tal vez José Ramón no estudiaría arquitectura, porque, a pesar de que ya empezó a ahorrar para cuando llegue ese momento, el monto reunido hasta ese instante no sería suficiente. Es decir que, si Augusto muriese, los planes que él soñaba para su hijo, su futuro perfecto, seguramente no se realizarían, porque para desarrollarse, más allá de todo el apoyo emocional y presencial, el apoyo económico era crucial.


pedre jugando con sus hijos

La mayoría de la gente tiene la teoría de que “eso a mi no me va a pasar”


Si Augusto dejara de estar mañana, su otro hijo, Daniel Alejandro, también se vería afectado. Pudiésemos pensar que le perjudicaría más, porque está más apegado a su papá.


Cuando Augusto se queda en la biblioteca leyendo, él se acurruca en el sofá, viéndolo leer, mientras mira su celular, y cuando ya su papá se va a acostar, él en lugar de irse a su cama, se va un rato más a la cama de sus padres. Augusto dice: “menos mal que compré una cama extra king size, porque si no tendríamos que ponernos a dieta”.


Daniel Alejandro es el espejo de Augusto. Se peina con la raya en el medio como su papá, espera que él salga vestido para saber si ponerse bermudas o pantalones, trata de usar las mismas palabras; intenta leer como su papá, pero con libros de su edad y, como se dio cuenta de que le falta mucho que aprender en el karate, ve muchos videos de artes marciales, para reforzar la teoría.


Daniel Alejandro, también como su papá, quiere ser periodista y registra en video o fotos todo cuanto sucede en su casa: la muerte del periquito, los primeros momentos de los cachorros de su mascota Laika, cómo bota su mamá la basura por el bajante y, de vez en cuando, entrevista a su hermano cuando realiza torneos de karate.


Augusto está consciente de la magia y fragilidad de Daniel, de lo importante como figura que es él para su hijo y a pesar de que, si él se fuese, la nostalgia y el dolor serían muy grandes para su hijo, comprende que racionalmente dejarlos con un respaldo económico es muy importante.


Las lecciones de vida que nos hace pensar en el futuro


Si Augusto Pérez dejara de estar los planes que él soñaba para su hijo, su futuro perfecto, seguramente no se realizarían, la pregunta sobre qué pasa con mi familia si me muero retumbó fuerte en su cabeza.


La semana siguiente del suceso del peñero, Augusto se puso en contacto con un asesor de seguros y tras mucho evaluar diversas alternativas de diferentes aseguradoras, adquirió una Póliza de Vida de Mercantil Seguros. Nada va superar el dolor de sus hijos y su familia si él se va, pero dejarlos con cierta holgura económica para que puedan superar cómodamente el eventual instante, le genera paz, calma y satisfacción de saber que está haciendo lo correcto.


Augusto Pérez tuvo ese incidente en el mar, pero pudo haber sido en la carretera con un accidente de tránsito en medio de la lluvia, en su casa con un corto circuito o en su trabajo con un incidente laboral. Pudo haber ocurrido en cualquier lugar y pudiera sucedernos a cualquiera de nosotros.